No puedo renunciar a ti

No puedo renunciar a ti y a lo que representas.

A tu manera de caminar como si estuvieras partiendo plaza.

A la forma en que me miras cuando estamos a solas.

En la forma tan genuina en la que me rompes mi corazón cada que te vas aunque sé que igual y mañana regresas.

Y es que no puedo renunciar a ti y en la forma en la que me tocas porque ya conoces cada parte de mi cuerpo.

No puedo dejar a lado el aroma que tienes a perfume y cigarro. A tu aliento a cerveza y helado.

No puedo renunciar a tu lengua, ni a tus cejas pobladas, ni a tus uñas irregulares y dedos enormes. No puedo renunciar a tu cuerpo y sus relieves, ni a tus vellos, ni a tu espalda.

No puedo olvidar la manera en la que me preparas el café por las mañanas, ni tu sonrisa que te hace ver tan hermoso. No puedo renunciar a bañarme contigo, y besar tu rostro.

A tu cuerpo desnudo, ni a la idea de abrazarte cada noche. Despertar y sentarme en tus piernas. Mirarte y en ti hospedarme.

No puedo renunciar a ti, a las noches en las que nos emborrachamos con cerveza. En ponernos bien astrales fumando marihuana.

A la idea de escuchar Gorillaz y después ponernos fresas con Belanova. En salir a bailar a zona rosa y brillar con un chingo de glitter en nuestras caras.

No puedo renunciar a ti y a tus bailes, ni a tu cama, ni a tu gata.

No puedo renunciar a ti, ni a lo que somos juntos.

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