Libertad de expresión: concepto ultrajado.

El suicidio de Vega Gil es tema en todo el circuito “intelectual” de la CDMX. ¿Porqué? Pues por las palabras acoso y libertad de expresión.

Puedes estar o no de acuerdo con la situación creciente y puntiaguda, de la cuál opinaré más adelante pero al iniciar mi texto, me gustaría unas líneas que muchos usan para conveniencia y otras para callar voces diferentes:

La libertad de expresión es la madre de toda democracia y podremos diferir, siempre ocurríra eso. Lo digo cómo sociólogo y homosexual, mi punto de vista será diferente al de a lado, peleare por mis ideales pero intentar callar o desprestigiar al otro de manera burda o infantil porqué creo que tengo razón (y sí estoy derramandó té) sólo demuestra la nula capacidad que tienen para leer y analizar al contrario.

Vamos, la razón debe ganar siempre debe ganar pero pregúntense ¿Cómo? Lo blanco y lo negro, gracias a los extremos creados por el presidente AMLO están a la orden del día. Diría mi buen Anakin Skywalker: estás conmigo o eres mi enemigo. ¡WEEEEEY! Para tú tren, se puede escribir lo que tú quieras y la razón para ello es debatir pero sólo por pensar diferente dirás qué su opinión no vale. Next.

Y ahora jóvenes lo que tanto esperaban: a Vega Gil lo mataron dos seres: Vega Gil y la sociedad.

Para empezar, haberse suicidado obviamente nos dice que el que nada debe, nada teme. Pero analicemos a la sociedad mexicana, más allá del concepto culpa: las acusaciones tienen consecuencias y en lo personal pelearía contra alguien que me acusa falsamente hasta demostrar mi inocencia pero no nos hagamos majes, la sociedad dicta inmediatamente quién es culpable y quién no.

¿No me creen? Pregúntenselo a Michael Jackson que tiene años muerto y ahora todas las acusaciones brincaron cuándo no se puede defender. Claro que la sociedad le puso la soga y él fue quién solamente se dejó caer.

No lo estoy defendiendo pero creo también en la justicia y espero que algún día se compruebe su inocencia o culpa, para eso hay juzgados y sentencias y aún en México se puede acceder a ella, sin linchamientos.

Y ahora las acusaciones anónimas son un arma de doble filo, se matan más los testigos protegidos en Estados Unidos que aquí y considero que las batallas necesitan soldados y darles nombre y apellidos a esos guerreros es fundamental.

Las garantías individuales de este país si no las da el Estado, será la sociedad.

Matthew Shappard, el movimiento #MeToo, el acoso de curas, los pedófilos necesitan un rostro y un nombre para enfrentarlos o defenderlos pero si te escondes detrás de una computadora señalas a alguien y desapareces, provocas otro Archiduque Francisco Fernando de Sarajevo, lo matas al chingadazo y provocas la primera guerra mundial.

P.D.: Siempre defenderé las causas sociales justas y que mis contrarios puedan expresar sus ideas de manera libre y sin persecución.

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