#ElQueQuieraEntenderQueEntienda

Cartas a mi madre: perdóname.

¿Qué se puede decir de la muerte de un niño o de la desaparición de una joven?
No los conocía pero sí a sus padres, personas que en poco o mucho tiempo respeté como mis iguales y enterarme de lo fugaz que es la vida, me transportó a épocas reprimidas.
¿Saben? Nunca le lloré a mi madre, lo cierto es que no la disfrute en salud tanto para recordarla bien y lúcida pero su ausencia es un taladro de mi corazón.
Perder al amor de mi vida tampoco me tiró a la desgracia inmediata, recuerdo que esa tarde llegué y pedí una pizza y me quedé viendo “The Avengers” esperando que todo fuera un mal sueño. No lo fue.
Ambas pérdidas me cambiaron profundamente, tanto que ya no logró reconocerme de dos años para acá.
Por eso decidí quitarme el cabello completamente, inconscientemente pedía a gritos algo que me fue arrebatado, por eso me dejo el cabello largo, para revivir una época en la cuál el amor era un concepto que manejaba muy bien.
No fue mi culpa que mi madre falleciera, no quiero creer que fue mi culpa terminar pero si pido disculpas por todo lo que callé y todo lo que dije.
Nada arreglará el pasado, mi presente pende de un pendejo pero mi futuro, es algo que sí puedo añorar con un mejor mañana.
Decir “quédate conmigo” es de niños inmaduros, prefiero un “no dejes que te envenene”.
Lo último que les dije a ambos fue TE AMO y es verdad, siempre lo voy a hacer.
Ya es hora
¿Estoy listo? Esperó que sí.

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