La hegemonía contraataca

La situación de aceptación hacia la población LGBT+ ha mejorado en años recientes. ¿…O no?

Nos situamos en una década crucial para la visibilidad de las personas sexualmente diversas. El matrimonio igualitario es una tendencia global que México ha tenido el tino de no ignorar.

México igualitario

El pasado 19 de febrero, la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió una acción de inconstitucionalidad promovida por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos con la que se invalidaron dos artículos del Código Civil del estado de Nuevo León que impedían las uniones civiles entre parejas gays y lesbianas.

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Es el más reciente episodio en una pugna a nivel nacional que ha compelido a estados considerados conservadores, como Puebla y Durango, donde recientemente se presentó una iniciativa de reformas al código civil, a avalar las uniones homosexuales.

Sin embargo, no todo es glitter sobre los tacones.

México en retroceso

Hacia junio de 2018, la investigadora Gloria Careaga, del Programa Universitario de Estudios de Género de la UNAM, señalaba a México como la segunda nación latinoamericana con el mayor número de crímenes por homofobia, solo por debajo de Brasil.

El profesor Antonio Medina Trejo de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México cuestionó recientemente “si a mayor visibilidad del movimiento LGBT, mayores actos de violencia criminal pueden gestarse en la sociedad.”

Backlash mundial

En enero pasado, la organización activista norteamericana pro LGBT+, GLAAD, mostró durante el Foro Económico Mundial los resultados de su encuesta Accelerating Acceptance 2018, los cuales no son alentadores.

Los resultados sugieren que “solo porque el cambio se ha dado con rapidez, no significa que sea duradero”, pues por primera vez en cuatro años los encuestados han mostrado una alza en actitudes negativas hacia la población LGBT+, mientras que la sección de encuestados que sí pertenecen a la diversidad sexual reporta un aumento en “experiencias de discriminación basadas en su orientación sexual y su identidad de género.”

De vuelta al odio

Pese a los avances en derecho, como el que se dio recientemente en Nueva York, donde se prohibieron las terapias de conversión, la tendencia parece ser retrógrada.

Los casos de respuestas negativas a la visibilidad LGBT+ ocurren no sólo en México y EE. UU. Durante el último año se han registrado tendencias similares en contra de las poblaciones diversas en países de Europa como Francia y Alemania; y en naciones con una marcada tendencia anti-LGBT+, como Turquía y Egipto,  los crímenes de odio se han intensificado.

En mayo de 2017 el periodista Omar G. Encarnación ya advertía, a casi un año del tiroteo en el bar Pulse, que la onda de retroceso que azota a la población LGBT+ del mundo era inexorable.

Un tiroteo desenfrenado que ocurrió en junio pasado en el Pulse, un club nocturno gay en Orlando, Florida, perpetrado por un terrorista quien ya había expresado su odio por la comunidad LGBT, constituye el atentado más mortífero que ha ocurrido entre la comunidad gay americana y da fe de la maldad de esta tendencia al retroceso. Pero aquél fue solo un incidente. En años recientes se ha generado una ola de backlash contra los derechos gay que corre desde los Estados Unidos hacia muchas partes del sur global, hacia Rusia y otras partes del mundo postcomunista.

El enojo como agente de cambio

La esperanza reposa sobre el activismo. De acuerdo con un artículo que la investigadora Victoria Spring, de la Universidad del Estado de Pennsylvania, escribió para Scientific American, el enojo, cuando se dirige adecuadamente, es el pegamento que une a las personas con causas en común, en especial cuando éstas son justas.

Sabemos que el enojo, específicamente, es un factor clave en la reducción de la discriminación—investigaciones han demostrado que el enojo sobre la discriminación propicia reducciones específicas en prejuicios contra minorías. Al grado de que la reducción en la discriminación favorece un comportamiento social intergrupal más positivo, esto puede ser más evidencia a favor de [la idea de que] el enojo puede producir resultados positivos.

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Fuentes: Animal Político, La Voz de Durango, Merca2.0, Revista Con la A, GLAAD, The Washington Post, Buzzfeed, The Guardian, The Irish Times, France 24, Foreign Affairs.

Migue Covarrubias

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