En eso habíamos quedado

Cuando me besaste y te volviste a poner la ropa, y me dijiste que ya te tenías que ir, me puse muy triste pero recordé que en eso habíamos quedado.

Que si sólo nos vemos es para un poco de intimidad y ahí queda todo. Mezclar sentimientos está fuera del trato y no puedes querer a nadie en estos momentos. Que no tenemos tiempo para niñerías cómo salir y conocernos. De ir por una cerveza o salir a bailar. Que no quieres porque tienes miedo y también flojera. Y a mi el trabajo no me deja.

Pero en eso quedamos, en solo vernos en mi casa o en la tuya y besarnos, desvestirnos y tener el ligero sentimiento de por fin pertenecernos. Pero es cuando acabamos, cuando nos dejamos de abrazar y de hablar de cualquier cosa, que ambos nos vestimos, salimos de casa y no volvemos hablar. Pero al final, en eso habíamos quedado.

Y entonces te imagino con alguien a quien de verdad quieres, o te interesa. Te imagino siendo más cálido y mi corazón se estremece; no puedo evitarme no sentirme como un juguete, pero, supongo y también tu te llegas a sentir así.

Que ahora que es 14 de febrero la vas a pasar con otro y puede que ese día ni siquiera me hables para coger. Pero en eso habíamos quedado, en no mezclar sentimientos. Aunque, siento, que al final siempre alguien termina perdiendo.

Es cuando te veo y te despides con un beso, cuando más solo me siento. Me quedo con un vacío difícil de explicar y es que lo casual termina por fastidiar, y quisiera que lo intentaras, pero así como yo debe de haber otros más.

Yo tampoco quiero entregar mi corazón así de fácil a los demás, pero si tan solo te dieras cuenta de lo mucho que valgo la pena. Te darías cuenta que todos los días podrían ser un 14 de febrero y no habría necesidad de esperar un año para esta fecha tan comercial.

Pero no quieres, porque tienes miedo, miedo y flojera. Y, quizá, yo también lo tenga. Pero si tratamos de acercarnos y romper barreras entre los dos, nos alejamos, porque en eso no habíamos quedado.

Y cuando sea demasiado tarde nos daremos cuenta que solemos ser desechables y de uno pasamos a buscar a otro, y entonces cuando despertamos, nos damos cuenta que seguimos solos. Por tontos.

Te veré nuevamente, me quitarás la ropa y entonces nos acostaremos en cama. Lo haremos como si no fuéramos desconocidos porque ya nos conocemos desnudos. Nos trataremos como si lleváramos años juntos y entonces, cuando nos volvamos a vestir y salir de casa, seremos nuevamente extraños. Y quizá ese día me canse y ya no te vuelva hablar, quizá busque a alguien que me de un lugar, y no pasará nada porque en eso habíamos quedado.

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