Homofobia sin Querer

Es cierto que nadie nace aprendiendo, e incluso cuando hacemos uso de nuestro a veces mal llamado “sentido común”, existe la posibilidad de que podamos no solo herir susceptibilidades, sino simplemente actuar de manera ignorante e incluso homofóbica cuando comenzamos a compartir relaciones de amistad con personas de la comunidad LGBTTTIAQ+.

He de decir que, a pesar de que siempre he tratado de tener una actitud de aceptación hacia gente con diferente orientación sexual, he cometido, como muchos, varios errores de juicio.

¿Y quien de ustedes es la mujer en la relación?” es una de las preguntas más trilladas con las que una persona LGBT+ se cruzará inevitablemente en numerosas ocasiones en su vida, y bajo diversos aspectos, es una pregunta que uno hace, quizás no por intolerancia, sino por simple ignorancia hacia como funciona una relación homosexual. Quizás por el simple hecho de que la gente necesita tener una base heteronormativa para poder visualizar una relación que sea análoga a lo que se conoce y lo que es “natural” (el cual lamentablemente es también el termino favorito de la intolerancia). Es una pregunta que uno podría pensar que solo las hacen las personas de mediana edad para arriba, gente que desde su infancia se les enseñó a ignorar y a barrer debajo de la alfombra a las personas “raritas”, sin ningún tipo de consideración por su condición humana más allá de su sexualidad.

Y es sin embargo esta pregunta la que crea dificultades, no solo por el origen de ella, sino simplemente por la falta de ejercicio de conciencia, de no detenerse y preguntarse a uno mismo “¿En serio qué estoy esperando que me respondan?”. Es obvio a estas alturas del partido en donde estamos entendidos que, si bien nos pueden responder con algún chascarrillo gracioso o una respuesta pasiva-agresiva, nosotros que vivimos por completo en la heteronormatividad, esperamos que la gente LGBT+ nos responda de una manera en la que no nos podamos sentir amenazados o señalados.

Lo cual es la más grande ironía: La pregunta, aunque quizás no tenga un trasfondo intolerante de manera premeditada, es definitivamente una afrenta hacia la persona cuestionada. Y es que en el espectro de “preguntas estúpidas que le puedes hacer a una persona gay”, si comparamos a esta con otras que también entran en la categoría de “trillado”, eso de “¿Quien es la mujer en la relación?” puede pecar incluso de inocente.

A pesar de que vivir en una sociedad donde la homosexualidad ya es algo relativamente aceptado (comparándolo al menos con otros países en donde todavía es una practica ilegal e incluso penada con la muerte), existe siempre la lucha iconoclasta, independiente de que si su plataforma es meramente religiosa-conservadora, o si realmente es homofobica por el simple gusto de ser homofobico, lucha que lamentablemente, se ha incrementado en lugar de extinguirse.

Nos encontramos ahora incontables paginas y grupos en redes sociales en donde se torna casi frívola la burla de parte de estos grupos, ya sea por la simple ley del anonimato por internet, a llegar a verdadero activismo en donde es realmente imposible no tornar una mueca de asco al ver las muestras de intolerancia no solo a los grupos LGBT+, sino a otros movimientos progresistas (usados en este contexto como un peyorativo) como el feminismo. Mucha gente desdeña las criticas hacia bromas o memes de este tipo argumentado precisamente que “es solo una broma y que X o Y grupo debería aprender a aguantar un chiste”, esto se ha convertido en una muletilla argumental casi tan pobre como el anteriormente mencionado termino de “natural”.

A pesar de todo esto, y haciendo de lado una minoría vocal de gente que no respeta a la comunidad, creo que en lo general esta es la primera generación que no solo brinda aceptación, sino también cordialidad y afecto por la comunidad LGBT+, en donde las relaciones de amistad se forjan con tiempo y dedicación (como en cualquier otra amistad), y si a veces podemos herir susceptibilidades, lo importante no es unicamente pedir perdón, sino también aprender y expandir nuestro conocimiento del mundo de nuestros amigos junto con ellos.

Aun así, probablemente muchos pueden estar hartos de este tipo de situaciones (y que honestamente ninguno de ellos tiene la obligación alguna de ser maestros de heterosexuales ignorantes), sin embargo, si todos nosotros podemos hacer un compromiso de dejar a un lado nuestra ignorancia, serán cada vez menos las veces que metamos la pata, y con esto no solo hacer mas aceptable este mundo para la comunidad LGBT+, no solo por el simple hecho de lo comentado previamente de brindarles la dignidad y la condición humana que merecen por el simple hecho de existir, sino porque un lazo de amistad unicamente es tan fuerte como las personas que están incluidas en ella.

roguestave

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