¡Hey puto!: de lo amistoso al insulto

Definición  de la Real Academia de la Lengua Española:

puto, ta.
(De puta).
1. adj. U. como calificación denigratoria. Me quedé en la puta calle
2. adj. Por antífrasis puede resultar encarecedor. Ha vuelto a ganar. ¡Qué puta suerte tiene!
3. adj. necio (ver tonto).
4. m. Hombre que tiene concúbito con persona de su sexo.

Las tres primeras acepciones de puto nada tienen que ver con el arte «comérnosla doblada», sólo la cuarta hace alusión a aquellos hombres que aman a otros hombres y/o se acuestan con ellos.

No se necesita una atmósfera de densa tensión para que el insulto surja y sea proferido, pues los momentos de júbilo y celebración, los de ocio, la mera interacción favorecen la aparición de palabras o frases ofensivas que el contexto parece suavizar y restarles su carga lesiva. En este sentido, la palabra «puto», de uso común entre adolescentes y jóvenes ha devenido en saludos, expresión de amistad, formas de complicidad y aprobación, que aparentemente han desterrado de su significado la carga injuriosa que dicha palabra posee en nuestro vocabulario. No obstante, desconocer el sentido de una expresión, no anula su significado ni lo que éste produce en el receptor de un insulto: un ejercicio de violencia.

“Puto” no es una interjección como “arre”, “adelante”, “ole”, es una forma de insultar a quienes no se muestran constante y ostensiblemente hombres; donde hombre se sobreentiende como heterosexual. Es todo aquél que no profesa los valores de la heterosexualidad normativa, la que establece un pensamiento heterosexual que gobierna (o pretende gobernar) todos los ámbitos de la experiencia humana.

Por ejemplo: El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) afirmó que los gritos homofóbicos durante los partidos de futbol no son una costumbre o tradición, es irresponsable y no contribuye al respeto de los derechos humanos; “el fútbol se gana con goles, no con discriminación”. Y agregó: Decir que con el pago del boleto se puede tener cualquier conducta en el estadio al amparo de una libertad de expresión mal entendida como ilimitada, además de erróneo es irresponsable, y no contribuye al respeto de los derechos humanos y de la dignidad de las personas.

¿Podríamos estar ante la reapropiación de la palabra puto? Es probable. Muchos homosexuales la usan para referirse a ellos mismos, como los niggas al interior de los barrios negros. A ellos no les ofende que les digan putos, les ofende mucho más que haya comisiones homofóbicas al interior del Senado que vivan de los impuestos que ellos pagan.
Aun así, se nos socializa en un modelo de masculinidad machista y patriarcal en el cual la violencia es la principal forma de resolver cualquier conflicto, medirnos por la fuerza, y si mostramos cualquier tipo de sensibilidad somos señalados y humillados. Así quienes no coinciden con ese modelo de masculinidad son separados, hostigados y maltratados por no reproducir ese modelo nefasto. Así se reafirma la identidad y se muestra el camino ante el resto para que la desigualdad continúe.

Si queremos transformar en serio la realidad tenemos que poder revisar nuestras prácticas. Nuestra praxis está en una relación dialéctica con el contexto, un ida y vuelta con “lo social”. Por eso, la transformación implica también interpelarnos, y desde ahí a nuestras amistades, familiares y sobre todo a compañeros. Sino lo hacemos, muy pronto pasaremos de tener actitudes inconscientes a ser cómplices conscientes. Mirar para otro lado no te hace neutral, te pone del lado del opresor.

Éntrale al debate en los comentarios.

Nota relacionada: ¿Es sexista la lengua española? Parte I: Reglas ortográficas, el “villano moderno”

Luis Machuca

Nacido en Korriban. Criado en Westeros. Exiliado en Metrópolis.

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