#Profano: Exilio

Por: Arturo De La Cruz

La suave caricia de tus ojos, rota por gestos cortesanos que

intentan embriagarme de una sórdida poesía que mi cuerpo

conoce, mas mi corazón desearía no hacerlo.

El huir es sólo el comienzo. El temor tu alimento.

Y mis labios tus alas.

Un par de alas negras con la espesura de tus sueños qué sólo

hablan del inverosímil deseo de tus manos.

Y aún en la suave oscuridad de tu silencio, el suave viento

acaricia tus recuerdos, susurra fragmentos de dulces

blasfemias qué aún te obligan a mirarme.

Ahora sabes que existo. Alguna vez lo dudé.

No siempre deseé poseerte. Alguna vez me bastó con mirarte.

Ojos en busca de compasión. Sonrisa lasciva, caricia instintiva.

La razón, el misterio.

La ansiedad juega un papel importante al igual que la humedad y el deseo.

Músculos tensos, labios rotos, los ojos siempre abiertos. No temas, yo lo hago.

Alguna vez pretexté hacerlo hoy. Ya no funciona.

Bocanada. Impura felicidad condicionada. No tiene que ser así.

El cristal distorsionando tus sentidos y los míos.

La flama del mechero te mantiene cerca. Huyes de mí, no te culpo.

Yo también lo haría sí tan sólo me dejaras.

Guardo mis silencios para el momento más preciso,

para cuando las palabras que creía mis aliadas se vuelvan obsoletas.

Arturo de la Cruz

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