#LetrasRubias: ¿Te acuerdas de Jorge?

“Para mí es más natural estar recostada. Es entonces cuando el cielo y yo conversamos con libertad, y así seré útil cuando me acueste:
Entonces los árboles podrán tocarme por una vez,
y las flores tendrán tiempo para mi”

Soy vertical pero preferiría ser horizontal (fragmento)-Sylvia Plath

¿Quieres más café?– le dije a Raquel mientras ella miraba el fondo vació de la taza.

Sí, te lo agradecería Cosa.-contesto.

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Raquel y yo hemos sido amigos por casi veinte años. Era la primera vez en cinco años, que nos veíamos para tomar café a solas. No es que nos separáramos mucho, es que el tiempo es escaso cuando te haces adulto. El caso es que pocas veces podíamos permitirnos el lujo de conversar a solas. A su mamá le gustaba estar en casa cuando yo iba; para mi siempre ha sido como una madre y como toda madre, hay cosas que no te sientes con la facilidad de hablar. Mientras que para Raquel, bueno, para mi amiga nunca le ha resultado fácil sincerarse con su madre.

¿Te acuerdas de la secundaria?-dijo como quien quiere hablar del pasado pretendiendo que fuese algo bello para recordar.

¿De qué parte de la secundaría me debería acordar? Recuerdo no haber aprendido nada en álgebra con Lucino, el diagnostico psicológico de Lukis diciendo que yo tenía baja autoestima por no mirar al frente solo, por tomar notas en clase o el discurso “pro moralidad y homofobia” de Pilar. Seguro la secundaria fue increíble…-le dije con sarcasmo.

Mi amiga comenzó a reírse para luego, tomar una caja de zapatos que había bajo sus pies y ponerla sobre la mesa.

-¡Cuánto drama! Mira cosa, que no todo en la secundaria fue malo. Yo aun guardo recuerdos que seguro te harán reír.-me dijo, mientras me invitaba a abrir la caja frente a nosotros.

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Le serví café y me senté frente a ella. La caja estaba justo ahí, sobre la mesa, como viéndome. Dude sí abrirla y develar sus misterios pero, Raquel pareció darse cuenta del como la duda iba dibujándose en mi rostro. Así que la abrió por mi; dentro estaban nuestras notas del taller, dibujos que nos pasábamos entre clases y los boletos de obras de teatro a las que nos enviaban. También habían stickers, un pintalabios de color rojo que había tenido tiempos mejores, boletos de autobús, credenciales y sellitos de animalitos bastante lindos; habían de tarjetas de navidad, cartitas del Valentín Secreto, pulseras que el prefecto no nos había decomisado, cartas de Yu-Gi-Oh! (que no sé porque demonios las tenía Raquel) y cientos de recortes.

Estaba limpiando el armario el otro día cuando me encontré con “la capsula del tiempo” y ya que, nunca tenemos tiempo para reírnos de tu corte de honguito…-me soltó entre risas mientras yo la miraba feo.

Mamá no me dejaba usar el cabello de otra forma ¡No es mi culpa!-alegue ofendido.

No procede, cosa. ¡Era un crimen! ¡Nada de lo que digas te salva de tal atrocidad!

Mientras nos reíamos (porque mi cabello en esa época en verdad era una atrocidad), seguimos viendo el interior de la caja hasta que llegar a una bolsa de plástico en el fondo.

-¿Qué tiene la bolsa?– le pregunte a mi amiga temiendo lo peor.

-¡Fotos de la secundaria!– y en efecto, mis temores se hicieron realidad.

Había fotos del viaje escolar, fotos de nuestros días en la secundaria con nuestro uniforme (el café a nadie le favorece), fotos de cuando estuve en la banda de guerra y miles de fotos de Raquel, Esmeralda y yo en el autobús camino a casa o de Raquel, Arturo y yo en la azotea de casa de Rach a comienzos de nuestra incursión en la cultura gótica. Demasiado delineador negro en contraste con nuestros rostros pre adolescentes. Y de la nada nos sentimos viejos y era verdad, estábamos bastante cerca de los treinta como para poder negarlo. De pronto mi amiga se puso seria mientras veía una foto.

-Cosa ¿Te acuerdas de Jorge?-me soltó mi amiga de repente.

-¿Jorge?-pregunte temiendo la respuesta.

-Jorge, de la secundaria al que… mataron-susurro Raquel.

Han pasado unos doce quizá catorce años desde la última vez que hablamos sobre Jorge. Estudiaba con nosotros en la secundaria, en otro grupo y era amigo de Raquel. A Jorge lo molestaban por las vellosidades exageradas de sus brazos, los mechones de su cabello decolorados con agua oxigenada que contrastaban con su piel morena y claro, por su forma de caminar amanerada. En fin, lo molestaban por homosexual; los chicos en secundaria no son precisamente las mejores personas de este mundo, no cuando eres diferente. Pero, por alguna extraña razón yo no le caía bien a Jorge. A pesar de que nos molestaban a ambos por motivos similares.

Me acuerdo de que no le caía bien a Jorge y me acuerdo que, querías que le hablará a pesar de eso. Nunca entendí porque querías eso Cosa. ¿Por qué le caía tan mal a Jorge?-le pregunte por primera vez en años.

Mi amiga se levanto de su asiento y me invito a seguirla a la azotea. Sea lo que fuese que quería decirme lo haría a cielo abierto y con nicotina. Subimos y nos sentamos donde siempre a mirar el cielo. Se encendió un cigarro y comenzó a hablar.

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-No sé exactamente el motivo, aunque recuerdo la forma en la que cambiaba su semblante cuando te aparecías. A ti te hablaban mis amigos, les agradas a mis papás y estabas en el cuadro de honor con todo y beca incluidos. Mientras que él luchaba para ir a la secundaria, por el afecto de su mamá y de Nancy y tú sabes que Nancy, aun siendo su hermana lo negaba en la escuela. Jorge simplemente no caía bien tan fácil como tú quizá eso le pesaba mucho-me contaba Raquel con los ojos vidriosos.

-Él decía que yo iba terminar siendo una chica con peluca rosa, en tacones y prostituyéndome porque no valoraba nada según él. Algo es muy cierto, yo tampoco la pasaba muy bien en casa, por eso me la vivía acá todos los días después de clase.

-Lo sé Cosa, yo lo sé. Pero Jorge no lo sabía y bueno, no debía decirte esas cosas y no creo que exista la forma de que lo sepa o cambie lo que dijo, no ahora-contesto sabiamente mientras le daba otra calada a su cigarro.

-Si, tienes razón en eso. Cosa, han pasado muchos años y, bueno no sé sí quieras contarme sobre…-deje la frase al aire. Necesitaba saber pero no me atrevía a preguntar.

-Supongo que es mi culpa por abrir la caja de Pandora-le dio otra calada a su cigarro y volvió a mirar la foto-…Sí quieres saber, supongo que va siendo hora de contarte.

-Solo sí tú quieres Rache- le dije, ahora yo encendiéndome un cigarro. No me atrevía a decir algo más. Sólo escuchar.

-Después de la secundaria todos tomamos caminos diferentes. Esme y yo entramos a la boca cuatro, mientras que tú estudiabas en el Andersen y así con todos nuestros amigos, todos ellos siguieron su camino. Jorge, por otra parte, no estoy muy segura de cuáles eran sus planes después de la secundaria pero en algún punto, entre el examen de admisión y el primer semestre Jorge… cambio.

-¿A qué te refieres con que cambio Rache?

-No recuerdo haberlo visto en esas vacaciones o que me llamara. No, no recuerdo eso. Pero un día me lo tope en la micro camino a clases y no estaba segura de sí era él. Se había afeitado los brazos, delineado las cejas, usaba una cinturilla y unos pantalones acampanados. Llevaba decolorado el cabello y usaba extensiones, los labios maquillados así como su cara. Se veía feliz. Aquella vez no me atreví a hablarle, estaba muy impactada por su cambio de imagen.

-Eso escuche, pero yo no recuerdo haberlo visto después de la secundaria…-Raquel apago su cigarro y se encendió otro.

-Un año después cuando ya estábamos en tercer semestre. Me lo encontré de nuevo en la Merced, estaba saliendo de un hotel y yo venía con materiales del centro. Esta vez sí hablamos. Me dijo que ahora era Gina, que siempre fue una mujer y que hasta ese momento podía aceptarlo, que al fin era feliz. Que ganaba dinero suficiente para mantener a su mamá, a Nancy y a su sobrino y que esperaba un día, no muy lejano, estudiar enfermería. No hablamos mucho de la secundaria, ni tampoco hablamos por mucho tiempo. Me dijo que le daba gusto verme y que no lo hubiese juzgado, yo le dije que me encantaba su sombra de ojos. Le di mi teléfono y espere que me llamara, pero Gina nunca lo hizo.-dejo de hablar y seco una lágrima que corría de su rostro.

Pocas veces he visto llorar a Raquel. Creo que yo lloro más con ella que ella conmigo. Pero en este momento no es como que las palabras fluyan con facilidad, hay que presionarlas. Yo no quería hacerlo pero parecía que debíamos cerrar esa herida.

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-¿Luego que paso Rach?-y ahora era mi turno de fumar compulsamente.

-Luego…-Raquel tomo aire- Me hablo Nancy un día, no estaba muy segura de sí yo era yo. Ella fue la que me lo dijo. Gina había muerto. La habían asesinado un mes antes, en un hotel cerca del metro Salto del Agua y la policía apenas le regresaba sus pertenencias a la familia. En una libreta Gina tenía mi número con una nota “marcarle a Raquel el viernes”. Nunca pudo llegar ese viernes. En ese momento Nancy dejo de negar a su hermano. Cuando colgó la llamada, te marque a ti –yo recordaba esa llamada, fue la primera vez que lloro por tres horas pero no me dijo el motivo- y eso fue todo. Nunca se resolvió el caso. Nadie nunca me dijo como ocurrió. Nunca supe nada más sobre Gina, esa es toda la historia Cosa.

Mi amiga termino de contarme y volvió a ver la foto que sostenía en la otra mano. Entonces por fin me la mostró. Era una foto de Raquel, Jorge y yo. No recordaba la foto. Probablemente la había tomado Esmeralda con su teléfono, se veía algo pixelada. Pero ahí estábamos los tres riéndonos. Minutos después el conductor del autobús nos bajo del camión por escandalosos. Teníamos catorce años. ¿Cómo lo íbamos a saber?

Foto de Nicole de Khors. Sigue a Nicole en Nicole De Khors (Instagram)

 

 

 

khristschecter

Mi nombre es Khrist Schecter soy escritor, redactor cultural, locutor de radio, activista, lector apasionado, gótico y poeta loco. En este blog vas a encontrar parte de mi trabajo como escritor el cuál consta de reseñas, artículos, poesía, prosa, cuento y algunos textos de opinión en el que busco retratar que es lo que me atrapa, cautiva, enamora, entristece y desagrada del mundo en el que vivo. Todo es a titulo personal y no busco ofender a nadie, simplemente hacer catarsis, darle voz a mis emociones y exorcizar mis fantasmas y demonios. ¡Sean bienvenidxs! Twitter: www.twitter.com/KhristSchecter Facebook: https://www.facebook.com/khrist.schecter Instagram: https://www.instagram.com/khristschecter/

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