Cuerpo mata carita, carita mata pendejismo y dinero mata a todo lo demás

Constantemente he desviado la mirada al mirar un hombre atractivo. Soy muy campechano en gustos: altos y delgados, barbones con panza chelera, fortachones mamones y chacales mal encarados… le entro a todo caray. Bueno, no a todo, si son demasiado flacos, paso; si tiene demasiada panza chelera, paso; si sus músculos son más grandes que su cabeza, paso; si el chacal se ve demasiado malandro… paso.

En fin, soy superficial, como tú, como todos. Claro que nos fijamos en el físico, no importa qué tipo de persona te guste, debe parecerte atractivo físicamente para poner tus ojos sobre él o ella. Quien diga lo contrario está mintiendo.

Debo aclarar: hablo de atracción inmediata, de ese instante en cuanto entra ese chico guapo a tu salón de clase, o esos breves amores de metro. El enamoramiento es algo totalmente distinto, para ello es necesario conocer algo más que la pinta del susodicho. Por lo tanto, no valido el discurso de “en lo primero que me fijo es en sus sentimientos”. ¡No mam$&#%!

Ahora, una vez superada esta etapa del amor a primera vista, siguen cientos de factores que definen si una persona comienza a gustarte en verdad o si sólo es una atracción física. El problema está cuando la apariencia y los atributos superficiales se convierten en lo único atractivo de alguien.

Por ejemplo, imagina salir con alguien terriblemente sexy, caminar de su mano es un deleite. Todo mundo voltea a verlos, eres la envidia de todas tus amigas y cualquiera moriría por estar en tu lugar. Pero, llega el momento donde se encuentran solos, donde deja de ser un accesorio de pasarela y por fin te das cuenta: no tienen tema de conversación, no tiene tu mismo sentido del humor, incluso odia tu película favorita. ¿Te quedarías con él? Algunas personas sí.

Ahora piensa en otro escenario: nueve de la noche, llevas tu mejor ropa. Entras en ese restaurante carísimo que tanto has soñado. Pides el platillo más caro del menú a pesar de no tener idea de lo que te vas a llevar a la boca. Estas en medio de un sueño… Frente a ti hay una persona que no te mueve ni el vello más delgado y pequeño de tu cuerpo, no disfrutas de su compañía y además de todo es un taimado de lo peor. ¿Dedicarías tiempo valioso de tu vida en vivir esa dinámica una y otra vez? Hay personas que por la cantidad correcta de dinero, lo harían.

Mi tinta rosa no está hecha para decirte como vivir; si el cuerpo, la cara, el dinero o la posición de alguien te hacen feliz, pues no tengo nada que decirte más que ¡albricias!

He aprendido que ni el dinero, ni las posesiones, ni los lujos y mucho menos la belleza son parte de la fórmula para la felicidad. Hay mil y un cosas más allá de las apariencias y el poder adquisitivo.

Diría el señor José José: hasta la belleza cansa. Mejor no te canses, te aseguro que una relación de cualquier tipo sustentada en sentimientos y no en intereses es más sólida y te llenará de satisfacciones reales.

Pero, si al final tus metas se ven satisfechas con dinero o un bonito llavero musculoso, ¿quién soy yo para quitarte tu gustito? ¡Date, mija!

 

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