Amor mileni@l

Por Arturo de la Cruz

Las cuestiones del amor siempre han sido complicadas, debido al cúmulo de construcciones psicosociales creadas alrededor de él, siendo el contexto en el que vivimos una de las más grandes influencias que determinan la manera en la que nos relacionamos, dicho contexto se ha modificado día con día creando una brecha generacional netamente ideológica al respecto de las relaciones, misma que cada vez se hace más evidente debido a la inmediatez provista por la tecnología y las nuevas maneras de comunicarnos.

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Tal vez algunos contemporáneos recordarán nuestras viejas andanzas en la búsqueda del amor en el ciber espacio, “Latinchat” era el último grito de la moda hace 15 años y muchos caímos en sus redes al comprar la romántica idea de que tal vez ahí en algún rincón del mundo, detrás de un monitor que pesaba casi 10 kilos, se encontraría nuestra alma gemela, pasamos horas conversando con desconocidos de todas partes del mundo a los que nunca vimos en persona, inclusive algunos entablamos relaciones a distancia esperando que alguna vez nuestro príncipe azul lo dejara todo viajara a nuestra ciudad y pidiera nuestra mano en matrimonio, pero no pasó.

Aun así no todo fue pérdida ya que esto abrió la posibilidad a una nueva manera de relacionarnos a una menos confiable pero mas “cómoda” por así decirlo, pronto llegaron los dispositivos móviles y casi sin darnos cuenta todo empezó a girar alrededor de las redes sociales, una vez más nuestro horizonte se expandía poniendo ante nuestros ojos un infinito de posibilidades, ahora no solo podíamos hacer compras en línea, también conseguir una cita o “algo mas” pero… ¿en qué momento nos rebaso?, ¿en qué momento dejamos de buscar el amor para perseguir el placer?, ¿será a caso que la inmediatez de las aplicaciones nos volvió desechables?, y es que, ¿para qué invertir tiempo en salir en citas si se puede de una vez pasar a lo que sigue?, saltarse ese paso, conocerse en la cama y después ver si “funciona”, ¿por que conformarse con probar un solo sabor de helado si se tiene a disposición toda la heladería?

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¿Será acaso que la gran cantidad de oferta en el mercado del placer y las relaciones a corto plazo logró desarrollar en nosotros cierta resistencia al compromiso como lo vaticinaron los mayores?, ¿acaso el amor murió o solo se adapto a un mundo en constante cambio para no ser víctima de la “selección natural?, a ciencia cierta no lo sé, la decisión aun es complicada, ¿debemos adaptarnos a las nuevas maneras de relacionarnos o apegarnos a las anteriores y morir en el intento?. tal vez la respuesta esta ente nuestros ojos, adaptarse o morir, yo aun no estoy convencido.

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