¿Es sexista la lengua española? Parte III: Sexista si, excluyente no.

El lenguaje sexista es el uso de la lengua como medio para discriminar por motivos de sexo. El debate en torno al lenguaje sexista pone su atención también —al menos fuera del ámbito académico— en las palabras, ya que el conflicto surge a partir del descubrimiento por parte de algunos usuarios de acepciones sexistas en el Diccionario de la lengua española (DLE).

El léxico sexista existe y ningún lingüista lo niega, pero lo hace igual que cualquier otro insulto o enunciado ofensivo y/o discriminatorio. Lo conflictivo de este aspecto es que comúnmente las personas afirman que la lengua española es sexista como sistema por tener léxico sexista, lo cual las lleva a sostener, por intuición, que si la sociedad es sexista, la lengua también lo es.

El significado léxico es aquel que remite de manera inmediata a la realidad extralingüística, es decir, es significativo por sí mismo (puede aparecer de manera aislada en un discurso como un enunciado). Por ejemplo, la palabra mesa.

Sin embargo, el significado gramatical no remite de manera inmediata a la realidad extralingüística, de modo que aquellas unidades que contengan significado gramatical servirán sencillamente para establecer relaciones entre las palabras léxicas. Por ejemplo, un morfema gramatical expresa únicamente información gramatical (caso, género, número, persona, tiempo, aspecto, modo verbal) y sirve para establecer la concordancia con el resto de los elementos de una oración.
Por tanto, el sexismo solo alcanza el nivel léxico de la lengua, pero nunca el gramatical, nunca a su estructura en sí.

Según García Meseguer, existen tres agentes potencialmente responsables del sexismo lingüístico: el hablante y su contexto mental, el oyente y su contexto mental y la lengua como sistema. Justifica por qué en el español solo existen el sexismo del hablante y del oyente. Asimismo hace un repaso sobre las distintas formas de discriminar lingüísticamente, aclara la confusión entre género gramatical y sexo, compara el inglés con el español.

Darío Villanueva, director de la RAE, dice muy acertadamente al respecto: no podemos censurar el Diccionario en virtud de la corrección política porque esas palabras o acepciones no las ha inventado la Academia, sino que están en el lenguaje real porque la gente utiliza la lengua para comportarse educadamente, pero también para insultar, para ofender, para ser canalla o para ser arbitrario. Y eso es una realidad.

Se pretende fomentar la conciencia lingüística entre los hablantes no especializados, demasiado anclados en lo que dice la Rae y en lo que es normativo, sin prestar atención a lo que es sano para el español, todo ello sin dejar de oponerse también a lo que dicen las voces inscritas en la corriente radicalmente opuesta, que, con alarde de simplismo, se refugian en el indolente argumento según el cual este tipo de soluciones artificiosas deben ser aceptadas porque la lengua evoluciona y de no ser así seguiríamos hablando en latín.

Te invito a leer el inicio de este análisis y dejarme tu opinión en los comentarios: ¿Es sexista la lengua española? Parte I: Reglas ortográficas, el “villano moderno”

Luis Machuca

Nacido en Korriban. Criado en Westeros. Exiliado en Metrópolis.

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