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¿Es sexista la lengua española? Parte II: Las alternativas y sus problemas subsecuentes

Ninguna de las opciones resulta eficaz finalmente, ya que se hace imposible el uso regular y sistematizado de las mismas, lo cual se demuestra por la rápida caducidad de su uso, por su ausencia en el habla oral y por la repetida violación de los principios lingüísticos en cada uno de los casos.

En todas las oposiciones morfológicas de la lengua existe un término no marcado. Por ejemplo, aparte del género gramatical masculino, el presente es en español el tiempo no marcado (La Guerra Civil española estalla en 1936) y el singular el número no marcado (La exportación de la naranja se realiza en los meses de…). Según Hjelmslev, el miembro no marcado es aquel que puede significar no solo su propio campo de contenido, sino también, en determinadas circunstancias, lo que es peculiar de los otros miembros.

La naturaleza no marcada del masculino se debe a la dispar evolución que experimentaron este y su género opuesto, el femenino.

Aquellas personas que consideran que el uso no marcado del masculino es discriminatorio han elaborado tres procedimientos posibles recogidos bajo la etiqueta de «lenguaje inclusivo»: 1) el desdoblamiento, 2) el género «neutro» (popularmente denominado el elle o todes) y 3) la sustitución de los morfos -o y -a por una -x o -@. Ninguna de las opciones resulta eficaz finalmente, ya que se hace imposible el uso regular y sistematizado de las mismas, lo cual se demuestra por la rápida caducidad de su uso, por su ausencia en el habla oral y por la repetida violación de los principios lingüísticos en cada uno de los casos.

  • El desdoblamiento: consiste en la continua producción de dobletes, como todos y todas. El inconveniente más obvio es la incomodidad en la producción y en la lectura de textos repletos de este tipo de dobletes. Aun así, la sensación de redundancia es una manifestación que puede parecer superflua en comparación con los inconvenientes estrictamente gramaticales —que ya no discursivos— que resultan de un análisis más profundo. Por ejemplo, en ocasiones, es imposible aplicar el desdoblamiento: él y ella están casados. ⇒ Viola el principio de economía [9].
  • El uso de -x/-@: esta es la alternativa cuya disfuncionalidad es más elemental. Su ineficacia guarda una estrecha relación con lo que en fonología Jesús Mosterín establece como principio fonémico, según el cual debe haber una correspondencia biunívoca entre fonemas y grafemas, es decir, debe existir una sola letra para cada fonema y viceversa, con motivo de facilitar la lectura y escritura del español. Si bien es cierto que existen algunas restricciones —semánticas y transdialectales—, no se contempla entre ellas, como puede ser obvio, el uso de un signo de escritura no pronunciable por motivos morales e ideológicos. ⇒ Viola el principio fonémico. [10]
  • El género “neutro”: lo primero que debo decir es que el término «género neutro», acuñado por el colectivo feminista para dar nombre a este nuevo «género», es problemático. Ya comentaba antes que el género neutro no existe en el español, sino que en todo caso sería un exponente de una clase gramatical de palabras que designan nociones abstractas. Esto quiere decir que estamos ante un problema terminológico, ya que hay un solo término («neutro») para dos conceptos diferentes (lo abstracto y lo no masculino ni femenino). Por ello, he decidido rebautizarlo como género indiferente. Lo segundo que debo puntualizar lo adelanté en 1: el género no marcado es aquel que no posee una marca morfológica definida, por tanto, el género indiferente no podría ocupar ese lugar, ya que tiene una marca tan definida (-e) como el género gramatical femenino (-a). ⇒ Viola el principio del término no marcado.

La aparición y el uso de estas alternativas no es un fenómeno simultáneo, sino progresivo en el tiempo. Si bien los dobletes fueron lo primero en aparecer, no tardaron en desarrollar una variante acortada por una barra oblicua en la escritura (todos/as), lo cual evidencia que el hablante es consciente de que está siendo redundante. Lo siguiente en surgir fue la arroba, seguida de la equis, formas que proliferaron en las redes sociales con el objetivo de agilizar la escritura.

Sin embargo, el hablante en seguida encontró un inconveniente: no son vocales, y una ni siquiera es una letra, motivo por el que, finalmente, se empezó a usar la -e del género indiferente, que sustituye poco a poco las dos alternativas anteriores, aunque es igualmente de poca utilidad, ya que casi nadie lo pone en práctica en el habla oral por su artificiosidad, que genera incomodidad e incluso vergüenza en el hablante.

Falta ya solamente una entrada mas antes de terminar este léxico viaje.

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