No todo es pedofilia, trata y abuso sexual

Desde hace algún tiempo llama mi atención un fenómeno que veo en redes sociales: muchos de mis contactos se quejan de otros tantos que comparten videos pornográficos que involucran a chicos de 13 o 14 años, hablan de explotación sexual, violación y trata, aún sin conocer el contexto en que fueron filmados dichos materiales. Todo el asunto me hizo reflexionar un poco acerca de mí mismo y el porqué no me provoca indignación:

Cuando era pequeño lo único que pasaba por mi mente era ser adulto, me fascinaba ese mundo que veía reflejado en el cine o la televisión donde las personas mayores vivían en absoluta libertad, se ganaban su propio dinero, bebían, fumaban, salían a cenar, se drogaban y por supuesto tenían sexo, todo sin pedir permisos. Yo quería ser mayor. Es quizás por eso que siempre busqué crecer antes que los demás, incluso fumaba y bebía alcohol desde los 13 años, tuve mi primera experiencia sexual antes de pasar al tercer año de secundaria y la primera vez que estuve en un antro tenía apenas 15.

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¿Qué tiene que ver con la pornografía infantil?, pues bien, a lo largo de la vida he conocido a una infinidad de homosexuales que han hipersexualizado su vida, sé de los que mandan fotos desnudos, videos haciendo todo tipo de maniobras, o que tienen videollamadas sexuales con desconocidos, lo cual es sano y por supuesto que a nadie debería asustar, es ‘normal’, si queremos ponerle una etiqueta, es como ligar en aplicaciones. Sobre todo es algo privado.

Pero hay otras, cientos de miles de personas que se filman teniendo sexo con la finalidad de que no solamente una persona los vea, se crean cuentas en las ya conocidas plataformas de videos pornográficos y exponen gratuitamente sus ‘talentos’ a una cantidad de personas que terminan masturbándose con dicho material. Unos más audaces ponen sus datos de contacto para conseguir más sexo con qué alimentar sus perfiles.

Pues bien, muchos de ellos son menores de edad que han decidido convertirse en el catalizador de eyaculaciones anónimas, nadie los está explotando, ni es un asunto de trata. Otro dato interesante es que a la mayoría de esos perfiles únicamente puedes acceder si has pagado una suscripción, es decir que ellos están ganando dinero al exponer su sexualidad.

Es una realidad que explotación sexual, la trata de personas, y las violaciones existen, y por supuesto que es algo que debemos combatir, pero hay otra realidad más dura y honesta en la cual los pre-adolescentes despiertan más rápido a la sexualidad y logran capitalizarla.

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No puedo dejar de pensar que así como yo quería ser adulto para fumar, beber, drogarme y tener sexo; muchos de estos pre-adolescentes están decidiendo, como si fueran adultos, convertir su cuerpo (y las filias de muchas personas) en su forma de ganar dinero. No lo veo tan mal en ese sentido, veo mal que las personas se den golpes de pecho y aseguren que es perverso, sucio y malvado el asunto… además de quedar como mojigatos. Al final del día todos tenemos nuestras perversiones, la diferencia es que algunos las ponemos en práctica a escondidas y no ganamos dinero con ello.

 

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