Las luces de la ciudad empezaban a prenderse para alumbrar las calles del centro. Era sábado en la noche y ya habíamos llegado al antro de siempre. Mis amigos me habían dicho que sería buena idea que saliera de la rutina, que así te olvidaría más rápido, que quizá así ya no dolería.

Entramos y como es común el lugar estaba atascado de gente. Muchos ya estaban ebrios e inconscientes. Otros más se besaban y tocaban de manera muy llamativa.

Los colores del lugar eran neones que iluminaban nuestra ropa y nuestra sangre. Siempre que estaba con él en ese lugar era inevitable no brillar con la luz neón y apropiarnos después de la pista de baile. La cerveza era lo que más abundaba también, y lo que siempre pedía cuando iba.

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Así pasó la noche hasta que perdí de vista a mis amigos. Me quede solo y con ganas de huir de prisa. Ese lugar me recordaba mucho a él, a lo que solíamos ser. Siempre iba y compartíamos de nuestra cerveza; me compartía de sus besos y también de su sudor.

Me abrazaba fuerte y le dejaba ver a todos los chicos que nos rondaban que no estábamos interesados en conocer a nadie más, que nuestro amor era más que suficiente. Que aunque estuviéramos en una recámara llena de gente, mis ojos sólo lo verían a él y sus ojos solamente a mi.

La música sonaba alto y siempre que sonaba ‘I Follow Rivers, de Lykke Li.’ Todos los gays del lugar (incluyéndome) saltábamos y bailábamos de la emoción. Yo lo besaba con euforia porque pensaba muy dentro de mi que ese momento sería eterno.

Bebí cerveza con esperanza de ponerme ebrio y así perderlo de vista, aunque fuera un momento, poder sacarlo de mi pensamiento.

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De pronto mis ojos se vieron atraídos por alguien que estaba en la esquina del lugar. Lo vi iluminado por esas luces neón que tanto me gustaban y pude apreciar que era mi ex novio abrazando y besando a otro individuo. En otra dirección alguien tiraba su cerveza y los cristales volaban por todas partes. Se quebraron así como lo hacía mi corazón en ese instante.

Quebrado y derrotado, me fui a esconder entre la multitud para que no alcanzara a verme o saber que estaba ahí. Con los ojos llenos de lágrimas y con la música a tope; forcejeaba para salir del lugar. Muchos chicos se me quedaban viendo de forma extraña, otros más se burlaban.

Al salir del lugar pude escuchar que había empezado a sonar I Follow Rivers haciendo que todos gritaran de la emoción.

Por: Francisco Hdez. Verdiguel

Ilustrado: Irene Lemus

Escrito por gatopoeta

Me gusta escribir acerca de cosas de fantasía, amor y desamor.

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